miércoles, 16 de diciembre de 2009

Lectura de poemas. Poetas de Cantabria (siglo XX).


El próximo martes 22 de diciembre se celebrará una lectura de poemas durante el segundo recreo en la biblioteca.

En esta ocasión algunos alumnos leerán poemas de cinco poetas cántabros del siglo XX. Si te interesa la poesía o quieres acercarte a la obra de estos autores, no te pierdas esta cita con la que cerraremos el trimestre.

3 comentarios:

  1. Comentario de Juan A. Sánchez (Orientador)

    Hacía tiempo que no visitaba el blog de "Letras en el Estelas". Por eso no he sabido que había una lectura de poemas en la biblioteca del instituto el día de las vacaciones de Navidad, un día ya lejano. Es una pena no haberlo sabido. En todo caso, me gustaría presentaros mi poema favorito de José Hierro. A lo mejor lo habéis comentado ya en clase. O a lo mejor, incluso, fue uno de los poemas que alguien leyó ese día en la biblioteca. El poema, en forma de soneto,se titula VIDA, y dice así:

    VIDA

    Después de todo, todo ha sido nada,
    a pesar de que un día lo fue todo.
    Después de nada, o después de todo
    supe que todo no era más que nada.

    Grito "¡Todo!", y el eco dice "¡Nada!".
    Grito "¡Nada!", y el eco dice "¡Todo!".
    Ahora sé que la nada lo era todo,
    y todo era ceniza de la nada.

    No queda nada de lo que fue nada.
    (Era ilusión lo que creía todo
    y que, en definitiva, era la nada.)

    Qué más da que la nada fuera nada
    si más nada será, después de todo,
    después de tanto todo para nada.


    Cómo disfruté un día cuando el propio José Hierro leyó este poema (hace ya bastantes años) en un programa de entrevistas en televisión... ¡Qué maravilla la profundidad de su voz! Y la entonación que él mismo dio a la lectura(quién, si no, mejor que él). La repetición de las palabras TODO y NADA, verdadero "leit-motiv" del poema, transmitía una secuencia casi musical y reforzaba la sensación de vacío y, seguramente, desolación, ante la conciencia de que el TODO (¿la plenitud?, ¿la felicidad?, ¿el goce intenso?, ¿la esperanza?) fácilmente deviene en NADA (decepción, melancolía, dolor, vacío...). O peor aún,apuntando la perturbadora idea
    de que TODO es NADA, es decir, que cuando creemos que lo tenemos TODO, no es más que una vana ilusión, puesto que tenerlo TODO es como no tener NADA.

    Os aconsejo una lectura en voz alta del poema, marcando muy bien las pausas, incluso exagerando las mismas. ¿Qué interpretación os sugiere el poema? ¿Refleja una actitud ante la vida? ¿Cuál?

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  2. Comentario de Rosa María y Asunción García Montes (Profesoras)

    Una vez más nos asomamos al interesantísimo blog de “LETRAS EN EL ESTELAS” y comprobamos que en esta ocasión la actividad de animación a la lectura se ha centrado en la presentación de poemas de autores cántabros (acertadísima elección por parte del profesor y brillante trabajo de los alumnos el día del recital en la biblioteca del centro, estamos seguras).
    Aun siendo conscientes de que escribimos pasado el primer trimestre, nos gustaría presentaros nuestros poemas favoritos de José Hierro, a quien tuvimos la oportunidad de conocer -pocos años antes de que falleciera- en varios encuentros literarios a los que él, amablemente, asistía siempre que era requerido por los que formábamos parte de la Junta Directiva de la Asociación de Profesores de Español “Gerardo Diego” en Cantabria. Recordamos que era un hombre afable, de conversación muy amena, hombre culto, muy culto, amante de la buena mesa, de la copita y de un buen puro durante la sobremesa entre amigos o colegas. Conservamos de su puño y letra originales dedicatorias en los libros que generosamente nos firmaba: con trazo rápido y ágil acompañaba su rúbrica de dibujos esquemáticos (casi geométricos) en los que plasmaba motivos diversos, fundamentalmente florales. Guardamos en la memoria los primeros actos, hace ya algunos años, de la entrega de los premios que llevan su nombre -en las modalidades de relato, poesía y fotografía- pues grandes amigos, alumnos creativos a quienes dimos clase e incluso una de nuestras hermanas han sido merecedores de alguno de estos galardones (actualmente aún se convocan los mencionados premios así que OS ANIMAMOS A PARTICIPAR EN PRÓXIMAS CONVOCATORIAS). Y todavía recordamos su voz, su voz penetrante, poderosa, que lo llenaba todo (hasta los silencios) de música y poesía. Esa voz que nunca ha muerto, que permanece posada en cada verso mágico de Tierra sin nosotros, Con las piedras al viento, Quinta del 42, Estatuas yacentes, Cuánto sé de mí, Libro de las alucinaciones, Poemas de agenda… o Alegría, nuestro poemario preferido. De este último libro hemos seleccionado los poemas “Respuesta” y “El recién llegado”. Los conoceréis, sin duda, pero merece la pena releerlos y recordar, al menos, que no estamos solos, que un poeta llamado José Hierro también está con nosotros y nos habla:

    (Continúa en el próximo comentario)

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  3. (Continuación del anterior).

    RESPUESTA
    “Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras.
    Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.
    Que tú me entendieras a mí sin palabras
    como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un
    álamo verde.
    Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de
    darte,
    Hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que
    tú no comprendes.
    Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol
    invisible,
    la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes.
    Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de
    darte.
    Siento arder una loca alegría en la luz que me
    envuelve.
    Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote
    el alma,
    yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te
    quemase y te hiriese.
    Criatura también de de alegría quisiera que fueras,
    criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la
    muerte.
    Si ahora yo te dijera que había que andar por
    ciudades perdidas
    y llorar en sus calles oscuras sintiéndose débil,
    y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros,
    y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy
    verde…
    Si ahora yo te dijera
    que es tu vida esa roca en que rompe la ola,
    la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el
    claro nordeste,
    aquel hombre que va por el campo nocturno llevando
    una antorcha,
    aquel niño que azota la mar con su mano inocente…
    Si yo te dijera estas cosas, amigo,
    ¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente,
    qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?
    Y ¿cómo saber si me entiendes?
    ¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?
    ¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?
    ¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la
    luna,
    poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?
    Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras
    como tú me entendieses.”


    EL RECIÉN LLEGADO
    “Yo sé bien que te acercas.
    (He oído a mi espalda rozar sordamente la hierba.
    Parece que rompes la luz a tu paso.)
    Yo sé bien que te acercas.
    Yo sé bien que tú solo entre todos podrías así
    demostrarnos que has vuelto.
    Acaso te estés preguntando
    por qué no te miro a los ojos. Acaso te creas
    que he muerto una noche en que tú todavía
    no habías dejado tu reino.
    Yo sé bien que te acercas.
    Debía salirte al encuentro,
    preguntarte si vienes cansado del largo camino…
    Pero yo estoy mirando en las aguas
    el cielo, ya roto, mi imagen, ya rota,
    y temo que tú, así comprendas
    que es rotos como hay que mirarnos, huyendo en el
    tiempo,
    cayendo otras manos que no son las nuestras,
    para ver la alegría madura y saber que el destino
    se cumple.
    Yo sé bien que te acercas.
    A mi espalda te siento y no quiero mirarte.
    Yo no quiero que puedas saber por mis ojos el hondo
    secreto.
    Yo no quiero que pierdas la mágica luz que has
    traído a la tierra,
    aquel grave ademán que tenías allí (¡cuando yo
    estaba allí!),
    aquel sueño constante que daba misterio a tu gesto
    y que hoy mismo te envuelves y anuncia aunque
    estés muy distante.
    Yo sé bien que te acercas
    y no quiero mirarte.
    Porque temo que tú no comprendas
    y me llames igual que lo hacías
    apagando la brisa y el mar en tu reino lejano.”

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